El vino en crisis: con bodegas peleadas y una auditoría al uso de los fondos, busca recuperar consumo y destinos de exportación

El vino argentino busca reponerse de la crisis que vive por la caída del consumo interno y la pérdida de destinos de exportación por el cepo. Para 2025, espera un repunte en el mercado local con la recuperación del poder adquisitivo, aunque los precios internacionales y los sobre stock abren un signo de interrogación en los despachos al exterior.

El desafío se da en un contexto de bodegas enfrentadas, una rivalidad de larga data que se acrecentó a partir de una reciente auditoría de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) que detectó supuestas irregularidades en el manejo de un fondo fiduciario del sector.

Con todo, la industria busca nuevas estrategias para llegar al público y prevé una mejor cosecha en las puertas de la Vendimia, que tendrá su cita principal el 8 de marzo con cerca de 1.000 invitados a un evento empresario en Mendoza, entre funcionarios, autoridades de las 18 provincias vitivinícolas y bodegueros.

Consumo y exportaciones de vino en botella

En 2024, la venta de vino embotellado cayó menos (1,2% interanual) que la categoría ‘bebidas con alcohol’ (16%), aunque otros segmentos como el vino en caja de cartón y los espumantes sufrieron una merma mayor (17% y 21%), según la consultora Scentia.

“Enero es un mes particular, depende mucho de lo que dejan las Fiestas. En lo que va de 2025, hubo un 10% más de despachos de vino desde zonas de producción a zonas de venta. Puede ser por la necesidad de transferir stocks antes de la cosecha. Aún no hay datos de comercialización. Venimos de un contexto de inflación y un bolsillo limitado”, explicó Milton Kuret, presidente de Bodegas Argentinas.

Y sumó: “De por sí, 2023 tuvo un 7% menos de ventas a nivel local y un 25% menos de exportaciones, de las cuales se recuperaron un 15%. Todavía falta. Se perdieron mercados externos que hay que recuperar. Excepto con el Mercosur, la Argentina paga un 5% de arancel sobre la facturación del vino para ingresar a otros países, cuando en Chile es nulo. Hay una pérdida de competitividad más allá del tipo de cambio, relacionada a la presión fiscal”.

En ese sentido, las exportaciones de vino en botella crecieron un 12,3% contra 2023, pero se ubicaron por debajo de las de 2022 y 2021 −años más normales en términos de producción−, por lo que el Observatorio Vitivinícola Argentino, apoyado en datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, consideró que resta recuperar cuota de mercado perdida en valor y cantidad.

Se espera un 10% más de cosecha. Foto: archivo

Esperamos un 10% más de cosecha que el año pasado. Pero aún no llegamos a los valores promedio. Debemos recuperar competitividad para volver a mercados y avanzar en otros. Nuestros costos logísticos son cinco veces más altos que los de los principales productores, como Chile, que además tiene más de 30 tratados de libre comercio”, analizó Mario González, presidente de Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

Hay distorsiones por corregir. Necesitamos una reducción de impuestos para lograr precios más bajos y así competir sin tocar rentabilidad”, agregó el ejecutivo que el sábado 8 de marzo a las 9 presidirá el tradicional desayuno de Coviar en el hotel Park Hyatt de Mendoza.

Bodegas enfrentadas en medio de una auditoría

Este organismo público-privado que articula acciones de promoción del sector quedó bajo la lupa de la Sigen por el manejo de los recursos del Fondo Fiduciario Nacional de Agroindustria (Fondagro), que se creó en 2016 en el gobierno de Mauricio Macri y fue disuelto en 2024 por Javier Milei.

La auditoría destacó supuestas irregularidades en la asignación y el control de aportes no reembolsables otorgados a bodegas a través de un plan de fomento al enoturismo gestionado por Coviar en el período 2022-2023, sin que se garantizara un control riguroso sobre su ejecución. Además, apuntó que se hicieron inversiones en instrumentos financieros sin autorización, a la vez que constató incumplimientos en proyectos de ciertas bodegas.

Las grandes compañías nucleadas en la asociación Bodegas Argentinas se fueron de Coviar por desacuerdos con la conducción y el encare del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020, con extensión hasta 2030.

No estamos de acuerdo con acciones y aspectos vinculados a la toma de decisiones de Coviar. Por eso, nos retiramos. Pero más allá de que no participen, las empresas están obligadas a pagar la alícuota que fija la ley por contribución”, apuntó Kuret.

Por su parte, González sostuvo que Coviar no fue auditado directamente, sino que la Sigen les hizo observaciones a otros organismos administradores de los recursos. Al respecto, puntualizó que “se transparentó todo” y “se aclararon dos o tres movimientos, por lo que se resolvió el tema”.

En lo que sí coinciden ambas entidades es en la necesidad de adaptarse a los cambios de hábitos. “Se prefieren vinos más livianos y frescos, con menos alcohol, en el mercado local e internacional. En el packaging también hay innovación, con envases más pequeños y en lata para mayor practicidad”, resaltó Kuret.

Los datos de exportaciones ya dan cuenta de este cambio. Los envíos de vinos fraccionados blancos crecieron un 10,4% en 2024, mientras que los de tintos solo 1,9%.

“Un segmento de consumidor busca vinos mas fáciles de tomar, con menos graduación alcohólica, frutados y gasificados. La industria está realizando el esfuerzo de hackear al vino para acercarle al público la idea de consumirlo como le guste”, concluyó González.

SN

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