Después de cuatro empates seguidos, y justo en la despedida del público antes del comienzo de la Copa Libertadores, Boca al fin rompió la racha en la Bombonera y con el 2 a 0 ante Instituto encontró algo de alivio en la previa de la fecha FIFA. Sin embargo, la victoria con goles de Tomás Aranda y Adam Bareiro dejó un pequeño lunar: sobre el cierre, Agustín Marchesin, de gran nivel, debió dejar el campo aquejado por una molestia. Y a la espera del parte médico, las sensaciones no son buenas: el arquero se tomó la cara interna del muslo derecho, golpeó el césped con bronca y se retiró con gestos evidentes de dolor.
En el momento de salir de la cancha, Marchesin se perfilaba como una de las figuras de la noche. Es que si bien el equipo de Claudio Ubeda se impuso con justicia, la Gloria también generó varias situaciones y mereció anotar al menos un gol. De hecho, la última acción de Marchesin fue justamente una atajada ante el colombiano John Córdoba, volando contra su palo izquierdo. Luego de esa intervención, el exLanús miró hacia el banco y, tras ser atendido por los médicos, abandonó el campo con cara de pocos amigos.
“Agustín giró la pierna y se le abrió un poco el aductor, veremos en los estudios qué es lo que tiene; ojalá no sea nada importante”, deseó Ubeda en conferencia de prensa. El técnico buscó bajarle el tono a la situación, aunque confirmó que el arquero se someterá a exámenes, por lo que se deduce que no se trataría de una simple molestia.
El contratiempo de Marchesin se produce en el momento menos oportuno, cuando el arquero parecía recuperar el nivel de sus primeros tiempos en el club y a dos semanas del estreno en la Libertadores. Ante Instituto, se lució con cinco tapadas, dos de ellas determinantes, una en cada tiempo. La primera, un mano a mano ante Córdoba, tras una gran corrida del colombiano; y la segunda, frente a Agustín Massaccesi, con el partido 1 a 0. Completó un muy buen partido, respondiendo con solvencia cada vez que lo exigieron y brindando en todo momento sensación de seguridad.
Marchesin tuvo una sola lesión en Boca: en agosto de 2025 sufrió un desgarro en el gemelo derecho que lo mantuvo tres semanas sin jugar, aunque se perdió un solo partido: el 1 a 1 con Rosario Central, en Arroyito, la tarde del gol olímpico de Ángel Di María. Su reemplazante fue Leandro Brey, el mismo que lo sucedió ante la Gloria, y que dejó algunas dudas durante los pocos minutos que estuvo en cancha, con algunas complicaciones en el juego con los pies y dudas en el juego aéreo.
El próximo partido para Boca será recién en dos semanas, posiblemente el viernes 3 de abril, ante Talleres, en Córdoba, cuatro días antes del debut en la Copa en Chile, frente a la Universidad Católica. En caso de no llegar en condiciones, Ubeda confiaría en Brey, ya que el otro arquero del plantel, Javier García, no ve acción desde marzo de 2024, pese a haber renovado contrato a comienzos de 2025 y, tras un año sin jugar, también a principios de 2026. En caso de confirmarse una lesión muscular, Marchesin llegaría con 16 días de recuperación.
Para el arquero, la Copa Libertadores sigue siendo una cuenta pendiente. No solo por tratarse de un título que aún no consiguió en su carrera, sino porque su último recuerdo en esa competencia lo mostró en una situación extraña, de la que no salió bien parado: a pocos minutos del final del partido ante Alianza Lima, en la revancha del repechaje del año pasado en la Bombonera, se ofreció a ser reemplazado. Finalmente, Brey entró para la definición, no contuvo ningún remate y Boca fue eliminado como local por los peruanos, una derrota que marcó a fuego el ciclo del entrenador y dejó también a Marchesin en el centro de las críticas.
En la noche en que Boca logró abstraerse de sus problemas y se permitió disfrutar de un triunfo con su gente, la alegría no pudo ser completa, aunque todo quedó en suspenso. Ahora Boca espera por los estudios de Marchesin, el arquero que ganó protagonismo en un momento clave de la temporada y no quiere perderse lo que viene.
