Martín Tetaz sostuvo que el rebote de la actividad en 2025 se explicó “casi por completo por el crecimiento en la demanda de crédito”, que pasó de “cuatro puntos del producto a nueve puntos”, y advirtió que ese impulso “ahora se agotó”. Según el economista, la economía crecerá este año “2 o 3%”, con una inflación que “va a continuar desacelerando”, aunque “más lento de lo que imaginábamos”, en un contexto donde la política monetaria sigue siendo “errática” y la estabilidad depende de que bajen el riesgo país y la incertidumbre electoral. «El programa monetario del gobierno tiene muchos problemas porque el Banco Central es una subsecretaría del Ministerio de Economía», sentenció el exdiputado en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Martín Alberto Tetaz es un político y economista argentino. Se desempeñó hasta el 10 de diciembre de 2025 como diputado nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cargo al que fue electo por Juntos por el Cambio. Recientemente publicó su último libro “Compra campeón. Así funciona la economía”.
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Porque es una oportunidad de mostrar que, si vos creés que sabés cómo funciona la economía, podés poner, como dicen los americanos, tu plata donde ponés la boca. Ese es un dicho que a mí me gusta mucho porque este es el país de la preferencia declarada: todos sabemos cómo hay que resolver un problema. Somos todos el “Gran DT”, ¿te acordás el juego ese que tenía en su momento el grupo Clarín? Porque todos éramos DT y todos también somos jugadores de fútbol cuando juega la selección y todos somos economistas cuando hay que tomar una medida de política económica. Y entonces es el desafío ese. A ver, ¿qué harías vos si estuvieras en esa condición? Ejemplifica bien la lógica del libro, que es esencialmente un libro que responde las preguntas incómodas que se hace todo el mundo todos los días en la economía argentina.
Me gusta eso de “ponerla donde ponés la boca”, ¿hay una relación ahí con el ministro de Economía?
Es cierto que los ministros en general, y particularmente el ministro de Economía, tienen que cuidar demasiado más que el resto cualquier expresión. Porque el mercado reacciona no solamente a lo que el gobierno hace, sino también a lo que el gobierno dice. La credibilidad en Argentina de las autoridades suele ser baja, entonces no le creen tanto a las cosas que dicen los ministros, entonces la boca pesa menos. Pero, uno dice: “Dame los dólares y yo confío”.
Fijate que el riesgo país de Argentina era 1100 puntos. Vos empezaste tu columna por ese lado: el riesgo país era 1100 puntos. Todos creían en el modelo de Milei en términos del equilibrio fiscal, pero hasta que no apareció el tío Trump y puso los dólares, nadie confía. “Show me the money”. Entonces, es cierto que la mejor manera de hablar en economía es cuando vos finalmente ponés la plata donde ponés la boca.
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Y entonces decías que en el libro vos tratabas de responder todas las preguntas incómodas. ¿Podrías compartir con la audiencia alguna de ellas?
Tiene 62 preguntas el libro, está estructurado como si fuera un tutorial. Son 62 preguntas que la gente se hace todos los días y que son trending topic todos los días. Por ejemplo: ¿cómo puede ser que la inflación esté bajando si los precios suben? Que parece una contradicción. ¿Cómo puede ser que el empleo esté subiendo si el desempleo está subiendo también? ¿Por qué hay inflación si el gobierno no emite más?
¿Por qué hay inflación si yo siento que los precios están creciendo?
Bueno, primero, la inflación es la velocidad a la que van los precios.Entonces, como es una velocidad, aunque vos bajes esa velocidad, los precios siguen avanzando. No hay ninguna contradicción en que los precios suban y la inflación baje. De hecho, está bien, lo importante es que suban menos de lo que venían subiendo. O sea, vos vas en la ruta, viene el radar ahí, tenés que bajar la velocidad. Lo que no quiere decir que vos tengas que frenar completamente el auto. O sea, en términos: si vos venías a 120 y vas a 100, estás bajando la inflación. Ahora vamos a decir: “Pero pasó a 100 el tipo”. Sí, va rápido, pero venía a 120. La inflación es la velocidad a la cual van los precios.
¿No encierra la pregunta cierta desconfianza a que lo que indican los índices no es esa velocidad es mayor que la que indican los índices?
Sí, eso también está bueno. Primero, hace 6, 7 meses que la economía no viene bajando la inflación, o sea, esto se podía sostener cuando la inflación realmente bajaba. Ahora hace 6, 7 meses que la inflación no viene bajando, viene subiendo. Entonces, si vos tenés la sensación de que las cosas están aumentando más que antes en el supermercado, tu sensación es correcta.
Dicho eso, en general la gente tiende a prestarle atención más a las cosas que se mueven, es un sesgo cognitivo habitual. Es decir, por supervivencia: si vos no mirás la piedra esta, no pasa nada, la vas a ver dentro de 10 minutos, va a seguir en el mismo lugar. Ahora, si vos no ves al león que está del otro lado, probablemente no lo vuelvas a ver, porque te estás adentro de la panza del león la próxima vez. Entonces, cuando estás en el supermercado le prestás atención a los precios que suben, no a los que se mantienen igual o inclusive a los que podrían bajar o aumentar menos.
Entonces voy a decir: “Che, no puede ser que la inflación sea 2,9 si yo fui a la carnicería y aumentó 10% la carnicería”. Y las dos cosas son ciertas. Sí, la carnicería aumentó 10%, y pero es cierto que hay un montón de precios que no aumentaron, entonces el promedio de los precios que mide la inflación efectivamente fue 2,9. Eso pasó siempre en Argentina y pasó siempre en el mundo. En general es un sesgo cognitivo por nuestra evolución, no es de los argentinos.
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Todo el mundo mira más los precios que se mueven y en general la gente cree que los centros de estadística del mundo subestiman la inflación. Lo que pasa es que nosotros tenemos en boca del mentiroso lo cierto parece dudoso. Dice el dicho. Entonces, claro, nosotros tuvimos un índice que durante mucho tiempo la inflación era 28 y nos decía 10. Entonces vos tendés a desconfiar. Y arriba de eso, por eso es tan pernicioso, tan perjudicial el desatino del gobierno de cambiar la implementación del cambio metodológico que tenía previsto en el índice, que tendría que haberse conocido ahora y el gobierno dice: “No, esto lo vamos a implementar después”.
Y la gente ve que manosean el índice y no tenés credibilidad, es como la copita de vino: no hay ningún problema, hace bien a la salud, salvo que seas alcohólico. Si vos sos alcohólico y yo te veo manipulando la botella, aunque no la hayas abierto, yo me pongo nervioso. Y esto pasó con el índice ahora.
Obviamente, como vos bien dijiste, en la boca del mentiroso lo cierto parece dudoso. Uno diría: “Bueno, justo echar al tipo que comanda el INDEC parece una locura”. Pero pareciera de teflón, nada lo afecta.
Sí, lo afecta, porque fijate los datos. La propia inflación es un fenómeno que se retroalimenta en términos de desconfianza de la moneda. Entonces es un sesgo de confirmación típico. Hay un montón de gente que venía diciendo: “Che, mirá que no le creo al índice del INDEC”. Eso ya era un clásico. Pero vos le das la razón, esencialmente lo que hacés es darle un argumento para que el tipo que no creyera en el índice diga: “¿Ves que yo te decía que lo estaban toqueteando?”. Te das cuenta, “no era 2,9 como decían, en realidad la inflación es más”. Pero si encima de que la gente tiende a tener una percepción más alta de la inflación, vos le das un salvavidas para que se agarren de esa idea, la gente se va a aferrar a esa idea y va a creer que efectivamente el dato no era correcto.
En la otra pregunta era por qué, si no emite nadie, hay inflación. Y viene aquella famosa frase de Friedman: “La inflación es en todo momento y en todo lugar un fenómeno monetario”. Entonces, ¿estaba equivocado Friedman?
No, está en lo correcto. Lo que pasa es que que sea un fenómeno monetario no quiere decir que, para que se produzca un exceso de medios de pago en relación a los bienes, que es la definición de la causa de la inflación, vos necesites más medios de pago emitidos. Va de suyo que si vos emitís sin respaldo vas a tener más inflación. Pero vos podrías no tener un crecimiento en la cantidad de dinero y que simplemente se te derrumbe la demanda. Es decir, la inflación es un exceso de medio de pago, y el exceso se puede producir por las dos cosas: porque vos emitís más y la gente no te lo demanda, o porque vos no emitís más pero la gente te demanda menos.
En ambos escenarios lo que tenés es una brecha, es un escalonazo entre lo que es la demanda de dinero y la cantidad de dinero que tiene la economía y eso es exactamente lo que pasa cuando hay desconfianza, por ejemplo, en todo el proceso dolarizador de las elecciones del año pasado. Es decir, todo ese proceso es un proceso donde no importa cuánto emita el gobierno, aunque el gobierno efectivamente hubiera congelado la cantidad de emisión, si se te derrumba la demanda de dinero eso es inflacionario y de hecho se aceleró mucho la inflación en el segundo semestre del año pasado en buena medida por esa demanda.
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¿Hay una relación entre la caída de la demanda de dinero y la menor actitud de consumo?
Es que hay dos fuentes de demanda de dinero en una economía más importantes, la número uno es la transaccional. Va de suyo que si hay menos transacciones en la economía hay menos demanda de dinero. Entonces el Banco Central debería retirar dinero de la economía porque ya con el que había está sobrando.Eso pasa, por supuesto.
Pero lo segundo que pasa es que hay una demanda por razones especulativas, es decir, yo podría tener ese dinero en efectivo, en un plazo fijo, en una billetera virtual, en alguna forma que me remunere la tasa de interés argentina, pero si se acelera la inflación y preveo que la tasa no me va a cubrir, por ahí me voy al dólar. Entonces cada intento de ir al dólar en realidad es una salida de los pesos, es decir, hay gente que quiere irse de la demanda de dinero doméstico. Y entonces pasa eso.
Decía Lavagna, que si bien siempre se dice que una de las formas de combatir la inflación es la recesión y viceversa una forma de producirla es un exceso de demanda, paradójicamente en determinado momento cuando hay recesión, en lugar de bajar la inflación aumenta porque se distribuyen los costos fijos sobre menos unidades.
Entonces, que hay un momento a partir del cual se puede generar la paradoja de que una recesión obliga a personas que fabrican cosas a aumentar los precios por arriba del aumento de costo porque vende menos unidades. Obviamente no estamos hablando de los precios que puedan competir internacionalmente, pero me refiero al precio de todos los servicios. ¿Le asignás algún papel a eso?
No creo mucho en esa idea porque en mi experiencia la gente no forma precios mirando los costos. Yo doy conferencias de economía, por ejemplo, yo quisiera cobrar 20.000 una conferencia, pero no la cobro 20.000 solamente porque no hay alguna demanda que me pague esos 20.000. Entonces no es que yo en algún momento, porque tengo costos fijos que no puedo dividir entre tantas unidades porque vendo menos unidades, entonces voy a cargar un poco más de los costos fijos. Voy a cargar lo que pueda, lo que el mercado me pague, por eso la inflación finalmente siempre es un fenómeno monetario.
Entonces, esta idea además de que la recesión produce inflación, se refuta con la estanflación. Estás en un momento en Argentina de relativa estanflación. Los indicadores de actividad económica por el efecto del empuje que tuviste en algunos meses del año pasado, terminaste el año con 4,4 de crecimiento de la economía concentrado en algunos sectores, pero cuando vos mirás muchos sectores de la actividad económica están están parados y la perspectiva hacia adelante también es que están parados.
Entonces la caída en los salarios reales que se produce por la aceleración de la inflación te complica. Entonces vos decís: “Bueno, ahora va a bajar la inflación porque está parada la economía”. Venezuela perdió el 80% del PBI y seguía en hiperinflación. Argentina en los 80 le pasó una cosa muy parecida. Bueno, al propio gobierno en el último año, en el 2023. Entonces la idea de que si yo freno la economía la inflación se frena, eso no ocurre.
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Te escuchaba y decía: “Vos coincidís con todas las bases de las ideas del gobierno”. Sin embargo, sé que fuiste de los más críticos en el momento de la campaña presidencial y me consta que lo seguís siendo. Y entonces, ¿qué está mal?
La política monetaria del gobierno tiene muchos problemas, es errática, nadie sabe bien si el gobierno controla agregados monetarios en un momento, después dice: “Le vamos a dar a la economía todos los pesos que la economía necesite”, después vuelve el Fondo Monetario a hacer un control y entonces empiezan a controlar agregados de vuelta, las tasas de interés se le ponen recontra volátiles. Si cuando vos ves el programa monetario del gobierno tiene muchos problemas es porque el Banco Central es una subsecretaría del Ministerio de Economía y entonces eso es absolutamente imposible que tengas estabilidad monetaria y además que perdure, porque vamos a ver, todo lo que no baje la inflación este año, y el año que viene tenés otro año electoral.
Entonces vamos a empezar de vuelta que el riesgo kuka, que el riesgo de que pase esto, que la interna de fulano, que la interna de mengano y todo eso y la gente normalmente se va a dolarizar en un período electoral, por más que esté más despejado, si hay más incertidumbre se dolarizará más todavía, pero el proceso de dolarización preelectoral es un clásico en Argentina. Entonces a mí me parece que la oportunidad de desconectar definitivamente la política monetaria al Banco Central del Poder Ejecutivo sería una gran oportunidad para el presidente Milei.
Lo que pasa es que la épica que quiere vender Milei, de “yo soy la persona que terminé con la inflación en Argentina”, no admite que él efectivamente termine con la inflación sacándose de encima la política monetaria, que es la forma de terminar con la inflación en el mundo. Por ahí ellos pensarán que en una de esas si hacen eso después el prestigio de la estabilidad se le transfiera al presidente del Banco Central o a la autoridad monetaria independiente. Yo creo que la idea de “mantengamos nosotros el Banco Central” es un poco también una arrogancia estatal importante.
Es una contradicción para una persona anarcocapitalista, porque es: “No, dejen que yo primero, ya sé que el Banco Central sería mejor independiente, pero todavía no está lo suficientemente grande este muchacho, este Banco Central, así que déjeme que yo lo tenga de la mano un poco. Yo le voy a decir al Banco Central lo que tiene que hacer porque yo entiendo mejor que el resto de la gente lo que tiene que hacer el Banco Central, se lo voy a decir yo”. Y entonces, cuando eso pasa y encima no te sale y el Banco Central se pone errático y la inflación, cuando uno mira los procesos desinflacionarios del mundo nunca son lineales.
O sea, los procesos desinflacionarios del mundo siempre tienen momentos como el del segundo semestre del año pasado. Lo que pasa es que cuando encima vos le estás diciendo a la gente: “Mirá que el único que sabe cómo funciona la política monetaria soy yo, mirá que yo voy a administrar la política monetaria”, y te pega y se te va la pelota por arriba del travesaño, la hinchada en un momento te va a empezar a putear.
Y la esencia del problema, la causa reductible, entonces, ¿es el carácter de la persona que toma decisiones más que el alineamiento del plan en general?
Lo que pasa es que al no haber institucionalidad, al ser tan débil la institucionalidad en Argentina, finalmente la forma en que el Poder Ejecutivo ejerce el poder, define prácticamente todo. Si se la estás sirviendo en bandeja a que la personalidad de un ministro o la personalidad de un presidente defina el rumbo de la economía, algo que podrías evitar. De hecho, lo pudo evitar Perú, lo pudo evitar Colombia, lo pudo evitar Brasil.
Había muchas críticas de este mismo gobierno a Lula y Lula está ahí, no toca el Banco Central, el Banco Central está independiente, entonces la moneda está fuerte, es una de las monedas que más se fortaleció el real en los últimos meses, la inflación en Brasil está controlada. Entonces uno dice: “Ojalá nosotros hubiéramos ido al real hace un par de años y hoy ya no tendríamos inflación, tendríamos un Banco Central independiente además”. Pero bueno, eso siempre es una tentación evidentemente difícil de resistir de poder.
¿Cómo sigue esto?
Yo creo que este va a ser un año donde la economía se va a recuperar, pero poco, no a la velocidad que estamos acostumbrados en Argentina. Es un año que la economía capaz que crece 3%, digamos, que la inflación va a bajar, pero no a la velocidad que imaginábamos o que hubiéramos querido o que proyectábamos para esta altura del año. Entonces el gobierno creo que va a celebrar si termina el año con la economía creciendo 3% y la inflación bajando. ¿Cuánto? No sabemos todavía, pero capaz que en vez de ser 20, como esperábamos a principio del año, termina siendo 25 o 26. Va a seguir desinflando porque no hay emisión para financiar el déficit, que es la causa principal de la inflación. Entonces el auto sin combustible finalmente se va a detener.
Pasa que vos arrancaste para Mar del Plata y cuando llegaste a Dolores agarraste por un camino de tierra. La gente dice: “No era por camino de tierra esto, había que seguir por la autopista”. Bueno, entonces el gobierno comete muchos errores que hacen que la economía, en vez de transitar este sendero más rápido y con una inflación que se desacelere más rápido, lo haga más lento, pero la inflación va a continuar desacelerando y la economía va a empujar 2, 3% este año.
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Y el crecimiento de 2, 3% este año, concentrado en los sectores más primarios de la economía y exportadores, generan en el resto de la economía la continuidad de esta sensación que vemos, empresas que cierran. ¿O llega un momento que se estabiliza?
Yo creo que este va a ser un año distinto, lo creo por lo siguiente: porque hasta ahora vos tenías en el modelo este solamente un motor de la recuperación económica, ese motor fue el consumo financiado con crédito. Es decir, si vos tuviste entre mediados del 2023 y mediados del 2024 un crédito que pasó de representar cuatro puntos del producto a ser nueve puntos del producto, esos cinco puntos del producto de crecimiento de crédito son los cinco puntos de crecimiento de la economía. Después discutimos si 4,4, pero esencialmente el crecimiento económico se puede explicar casi por completo por el crecimiento en la demanda de crédito.
Y eso es un motor que va a volver ahora, no con la fuerza que volvió de 4 a 9 porque no vas a pasar de 9 a 18 ni vas a pasar de 9 a 15 tan rápido, pero el crédito se va a seguir expandiendo en la medida que haya estabilidad. Luego el segundo componente es que los salarios tiraron para abajo porque el salario real perdió en los últimos meses por la aceleración de la inflación. Si la inflación vuelve a empezar a bajar, aunque lo haga despacio, los salarios reales van a empezar a recuperar, así que vas a tener un segundo motor prendido, que es el motor de la recuperación del consumo ahora de bienes masivos de consumo que se hace con salario, no con crédito. Y el colapso del riesgo país, si continúa, y si Argentina sigue pagando los vencimientos y logra acumular más reservas y al mismo tiempo la brecha de intervención, esto es un dato fundamental.
Yo te escuchaba en tu editorial, y claro, Argentina tiene una una herramienta muy fuerte que está recuperando, en la medida que la brecha de intervención se separa, que es que tiene un espacio de flotación la moneda. Entonces, si vos tenés una mala noticia afuera porque hay algún problema electoral en Estados Unidos o por lo que fuera, tal vez el dólar de equilibrio no es 1400, tal vez el dólar de equilibrio es 1600.
Hoy el dólar ya podría ser 1600 y todavía el Banco Central no estaría interviniendo. O sea, ya tenés 200 pesos para que corra el dólar ajustando si hay algún problema fuera, si hay alguna de las condiciones de la economía que no son favorables. Todo eso colapsa.
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Exacto, podría podría tener ese margen de corrección del tipo de cambio sin que el Banco Central tenga que vender dólar. Y al mismo tiempo el Banco Central, desde que tomó la conducta de empezar a acumular dólares, está respondiéndole al mercado una de sus principales preocupaciones, que era: “Che, no hay reservas en el Banco Central, ustedes no tienen con ningún colchón de ninguna naturaleza, la economía podrá marchar con equilibrio fiscal, pero no tiene dólares”. Bueno, empieza a resolver ese problema. Entonces el riesgo país va a bajar. Inexorablemente tiene que converger como mínimo al de Brasil, que es la mitad que es el de Argentina en estos momentos. Entonces, Argentina tendría que ir, en la medida que el riesgo país viene bajando, empezando a recuperar el tercer motor, que es el de la inversión.
Y y a mí me parece que son tres motores que, en buenas condiciones, funcionando full, podrían hacer crecer la economía mucho. A mi juicio la van a hacer crecer, como van a ser motores que empiezan despacito, la van a hacer crecer a tres puntos este año, pero son tres motores fuertes para hacer crecer la economía, más en 2027. Yo creo que 2027 va a ser un buen año en términos de crecimiento de la economía.
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Al mismo tiempo, los sectores que uno mira en el último mes, que empujaron el crecimiento de la actividad económica, uno los asocia a la minería, al petróleo, etcétera, y al sector financiero. Son sobre todo, en el caso de la minería, del petróleo y del agro, porque fue la cosecha récord del trigo. Son sectores que no le tenemos que pedir que hagan otro trabajo que el de aportarle las divisas que la Argentina necesita para no tener una crisis de balanza de pago cada 5 años.
Si vos mirás los últimos 75 años de la economía argentina, el problema más grave que tuvimos es que, por no tener un modelo de desarrollo, no teníamos fuente de generación de divisas. De hecho, teníamos todos los incentivos puestos en contra, teníamos sesgo antiexportador en Argentina. Son pocos países del mundo los que, en general, en el mundo te las promueven a las exportaciones, te las subsidian las exportaciones; nosotros las penalizábamos. Y eso, nos dejó sistemáticamente sin dólares.
Ese problema, que fue el principal problema de la economía argentina en los últimos 75 años, no está del todo resuelto, pero va camino a resolverse, sobre todo el empuje de estos sectores. Entonces, ¿qué van a aportar estos sectores? Las divisas que Argentina necesita para no tener una crisis de balanza de pago dentro de dos, tres, cuatro, cinco años. ¿Van a generar todos los empleos de la economía argentina? No, ese no es el trabajo de esos sectores. Tampoco lo era en el modelo agroexportador de la década del de 1880 a 1930. Esos no eran los sectores que concentraban el empleo.
El proceso de inmigración masiva que tuvo la Argentina, sobre todo entre 1890 y 1910, esos 20 años, esencialmente cambió la matriz demográfica de la Argentina desde una Argentina donde mucha de la población era rural hacia una Argentina en los centros urbanos. O sea, contrario a lo que piensa la gente, la inmigración no fue al campo a trabajar el campo, no fue al campo. La expansión del modelo exportador, los sectores que generaban las divisas, no eran los que generaban el empleo; el empleo lo generaba la construcción, que volaba, el desarrollo de infraestructura, otra serie de sectores, la industria que también crecía en esa época a tasas que no volvió a tener nunca más en la historia de la economía argentina.
Entonces, es cierto que arrancando de muy abajo, pero tasas realmente muy altas. Entonces, esos sectores nosotros necesitamos que despeguen, no para cargarle la mochila de “che, tienen que arrastrar ustedes a 47 millones de argentinos y conseguir el laburo a todos”, sino para que aseguren las divisas, para que Argentina no tenga nunca más una crisis de balanza de pago, por lo menos no una en los próximos 20 años. Y eso le va a permitir a los otros sectores empezar a desarrollarse.
